Visiones de Jesús

Carta del Niño Dios para un adolescente, con su nombre

Jesús, con un gorro de Santa gastado y un manto de lana con nieve, camina por una calle del pueblo al anochecer con un farol, riendo con alguien a su lado.

Cuando los hijos crecen, la carta del Niño Dios también crece. Esta está escrita para un adolescente: corta, cariñosa, sin palabras de niño chiquito y con una historia de cuando Jesús tenía doce años. Escribe su nombre, imprímela y déjala con su regalo.

La carta es para

Querido ____________:

Ya creciste. Hace unos años me escribías con letra grande y dibujos, y me pedías juguetes que hoy te darían risa. Este año te dejo estas palabras junto a tu regalo, porque ya tienes edad para guardarlas.

Yo también tuve tu edad. Cuando tenía doce años, mis papás me buscaron tres días en Jerusalén, y me encontraron en el templo, escuchando a los maestros y haciéndoles preguntas. Por eso sé lo que es estar en la edad de las preguntas, cuando uno empieza a averiguar quién va a ser.

Este año pudo ser ruidoso: las clases, los amigos, un celular que nunca se calla, la sensación de que todos los demás ya lo tienen todo resuelto. No es así. Y tú tampoco tienes que tenerlo resuelto todavía.

Conozco tu nombre, ____________. Conozco lo que todos ven de ti y lo que te guardas. Conmigo no tienes que aparentar nada. Cuando me hables, aunque sea en silencio camino a clases, te voy a escuchar.

Esta Navidad, deja el celular un rato durante la cena y mira a tu familia. Te han visto crecer, y sienten por ti más orgullo del que te dicen. Y si alguien cerca de ti la está pasando mal, sé la persona que se da cuenta.

¡Feliz Navidad! Te quiero mucho, este año y siempre.

Con cariño, el Niño Dios

El versículo para leer con ella

Y Jesús crecía en sabiduría, y en edad, y en gracia para con Dios y los hombres.

Lucas 2:52 (Reina-Valera Antigua)

Ideas para hacerla suya

  • Déjala junto a su regalo la noche del 24, o dentro de un libro que esté leyendo: a esa edad, una carta se lee primero a solas.
  • Agrega a mano una línea sobre algo que hizo este año y que te llenó de orgullo.
  • No le pidas que la lea en voz alta. Deja que la guarde y que hable de ella cuando quiera.
  • Si ya sabe quién pone los regalos, la carta sigue teniendo sentido: es lo que el Niño Dios le diría a alguien de su edad.